Siento sed de ti.
Anhelo tener tu
cuerpo junto al mio, que tu piel y la mía sea una.
Suelo imaginar como tu
boca se acerca a mis labios, lentamente, uniéndose en un interminable beso,
sintiendo como el corazón se me escapa del pecho mientras intento que no se
acabe nunca.
Intento recordar como
tus firmes manos recorren mi cuerpo, como cada célula de mi piel se despierta
con tu llamada, intentando exprimir al máximo el momento, ese momento en el que
nos fundimos en uno.
Me hacen falta tus
labios, tu olor, tu sonrisa, tu mirada, tu aliento.
Echo de menos el
calor que desprende tu cuerpo, el ansia de comernos a besos, la torpeza de la
poca experiencia. Aquella pequeña peca que daba tanto juego, el pelo
enmarañado, las sabanas descolocadas, los cristales empañados.
Extraño tu forma de
tocarme, la delicadeza de tus movimientos. Como te inyectas en mi, lentamente,
esperando mi respuesta. Tu forma de
llevarme, de llevarme inexplicablemente a las estrellas.
Y sobretodo añoro aquel
instante en el que caemos rendidos, uno junto al otro, sin decir nada, ya que
sobran palabras.
Mambo.
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