domingo, 12 de febrero de 2012

Bala


Concentración, apunta, aprieta el gatillo y dispara. Frena el tiempo por un segundo y observa el viaje de la bala, como se dirige. Rápido. Tan rápido que se aleja ocultándose tras la naturaleza. Al final, un montón de arena y aquí una explosión de sensaciones. Deja que se marche en busca de su destino. No pretendas pararlo, no pretendas cambiarlo, porque entonces será un fatídico final.

Tras su escapada del arma, observa como deja su rastro en el cañón. Como deja su calor ahí dentro y como aun así, a pesar de marcharse de su cálido hogar, decide despegar. Despegar al mundo, al mundo que se ha elegido para ella, el mundo real, el que le pertenece. Porque conoce lo fácil, pero se enfrenta a lo difícil. Salir. Huir corriendo. Avanzar y llegar. Porque prefiere escapar y llegar a su final por muy peligroso que sea, a pasar cien horas más en blanco. Porque lo quiere. Porque lo sabe.

Ladybug.

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