Concentración, apunta, aprieta el gatillo y dispara. Frena
el tiempo por un segundo y observa el viaje de la bala, como se dirige. Rápido.
Tan rápido que se aleja ocultándose tras la naturaleza. Al final, un montón de
arena y aquí una explosión de sensaciones. Deja que se marche en busca de su
destino. No pretendas pararlo, no pretendas cambiarlo, porque entonces será un
fatídico final.
Tras su escapada del arma, observa como deja su rastro en el
cañón. Como deja su calor ahí dentro y como aun así, a pesar de marcharse de su
cálido hogar, decide despegar. Despegar al mundo, al mundo que se ha elegido
para ella, el mundo real, el que le pertenece. Porque conoce lo fácil, pero se
enfrenta a lo difícil. Salir. Huir corriendo. Avanzar y llegar. Porque prefiere
escapar y llegar a su final por muy peligroso que sea, a pasar cien horas más
en blanco. Porque lo quiere. Porque lo sabe.
Ladybug.
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